Guía de Tánger

¡Hoy vamos a dar un paseito por Tánger!

Viviendo en Sevilla o Andalucía, tenemos a un tiro de nada poder coger un ferry y llegar a Tánger en muy poco tiempo. Es una suerte. Muchas veces he ido a Tarifa a bucear y he visto cómo zarpaban los ferrys llenos de guiris que iban a visitar la ciudad marroquí.

Así que este año, por mi cumple, mi novia y yo nos fuimos a pasar un fin de semana. Tuvimos la mala suerte de que hubo un temporal de levante y los ferrys dejaban de salir el sábado hasta el martes, así que sólo estuvimos la tarde noche del viernes y la mañanita del sábado, pero mereció mucho la pena y estoy deseando volver...

La final de la Supercopa de España de fútbol, al parecer, este año se va a celebrar allí, así que es una buena ocasión para visitar la ciudad, que está llena de historia y rincones maravillosos. ¡Empezamos!

Comenzamos nuestro itinerario en el puerto, inicialmente construido por los ingleses en el siglo XVII para convertir la zona en ciudad comercial, donde nos dejará el Ferry. Frente al puerto encontramos las murallas de origen portugués del siglo XV, restauradas por los ingleses y los Alauitas (¿habéis visto Lawrence de Arabia?). Junto a las murallas, está el mítico hotel Continental, donde se van a hospedar numerosos personajes célebres de los años 30 y 50, como Falcó -personaje literario de Pérez Reverte y del que me han gustado mucho sus aventuras-, y el edificio de la Aduana de 1882, construido por el sultán Muley Hassan, con tres grandes pórticos y representando un aspecto puramente marroquí. Cogeremos por aquí para llegar a nuestro hotel.

Hay que avisar que Tánger, sobre todo en la Medina, el centro histórico, es una maraña de calles empinadas y laberínticas en las que no es aconsejable ir viendo el GPS, puesto que la precisión no es muy exacta y es recomendable ir en taxi (muy barato) hasta lo más próximo a nuestro destino. Muchas veces, los alojamientos y hoteles ofrecen la posibilidad de ir a recogernos a donde lleguemos. Nosotros nos hicimos los chulos aventureros y nos arrepentimos, porque por la noche, la ciudad tiene cierto aspecto "intimidatorio" y puede que no sea muy agradable convertirse de dos turistas a un blanco perfecto de carteristas. Si tomas la opción de ir por tu cuenta, se te van a acercar el ciento y la madre de chavales ofreciéndose como guías. No hay que temer, no van a robar (algo que nuestros pensamientos "prejuiciosos" nos demuestran que somos unos racistas de narices), pero quieren una propina y al final del recorrido te la van a exigir.

Nosotros teníamos el hotel justo al lado del Museo de la Kasbah, que visitaremos el día siguiente, se llamaba Kasbah Ros. Sitio espectacular, un trato maravilloso y super servicial y amable. Nos encantó y nos dio lástima pasar sólo una noche.

La Medina

Vamos a darle un vueltorro completo a la medina, que es el casco histórico de la ciudad, viendo los puntos más importantes y callejeando un poco. Mirando en el Google Maps, parece un poco lioso, como comprobamos después. La gente del servicio del hotel nos recomendó ir con un guía, para que nos llevara por los puntos claves y los comercios donde solían ir los turistas. Por muy buen precio merecía bastante la pena, así que dijimos que sí, después de la experiencia del callejeo de la noche anterior... De todas formas, os describo el paseo que hicimos, por si queréis ir por vuestra cuenta o con un guía, pero diciéndole por dónde pasar:
Salimos del hotel y nos dirigimos de nuevo al Dar el Makhzen. Cogeremos la rue Ibn Abbou, debemos ver el palacio o fortaleza. Estamos en la parte alta de la medina. Aquí está la kasbah árabe, sede del poder tras la expulsión de los europeos, donde destaca el palacio de Dar El Makhzen, que construyó el Sultán Moulay Ismail; el palacio de Dar Chorfa y la antigua prisión construida en el reinado de Mouley Ismail. Cercano a las kasbahs están las tumbas del explorador Inb Battuta y el gran sociólogo Ibn Jaldun, de los siglos XIII y XIV. Se puede visitar con una entrada de 20 dirhams (10 dirham son 1 euro aproximadamente).

Volvemos a pasar por el Bab el-Assa, e iremos bajando la calle, como veníamos al principio. Pero al llegar al cruce con Melwiya seguiremos bajando. Cuando lleguemos a Rue Sbou, giramos a la izquierda y seguimos bajando. Pasaremos por una tienda de alfombras (“Bleu de Fes”) y una de antigüedades (“Boutique Majid”). En esta bifurcación que se produce, cogeremos por el ramal de la derecha, la calle Rue Almohades. Bajaremos y pasaremos cerca de una galería de arte (“Galerie Conil”. Sí, Conil, como el pueblo costero de Cádiz). Continuamos bajando hasta que no podamos más, que será cuando lleguemos al hotel Mauretania y la plaza “Petit Socco”.


El pequeño zoco era el foro romano. Era el símbolo y centro de la vida pública. Durante el siglo XX, esta plaza era centro de negocios de la ciudad con típicos cafés donde acudían importantes personajes de la época. Está el café Tánger, que parece interesante y casi “de época”.

Cogeremos la rue de la marine, por donde está esa cafetería. Pasaremos por la Mezquita Grande, emplazada en el lugar del antiguo capitolio romano y que fue catedral en época portuguesa. La actual mezquita fue reconstruida en el siglo XVII por el Pacha Rifi. Solo podemos ver el exterior y el minarete. Enfrente, está la misión franciscana española representada por la Iglesia de la Purísima y el palacio de Dar Niaba, primera residencia del embajador del sultán Mendub, de estilo renacentista.
Si continuamos, llegaremos a un cruce donde tendremos que girar a la derecha, para llegar a la puerta de origen romano Bab El Marsa, dominada por la Torre portuguesa Borj Hajoui. El trazado actual entre Bab El Marsa y la calle Siaghine es el eje directo que unió a estas dos puertas.

Ahora estaremos en el puerto prácticamente. Cogemos el paseo y nos adentramos por la Rue du Portugal. Avanzaremos hasta la rue d’Amerique, donde tendremos el Museo del Legado Americano (“tócala otra vez, Sam”), fundado en 1797.

Volvemos a Rue du Portugal y continuamos bajando hasta Rue de la Plage, donde giraremos a la derecha para llegar al Zoco Grande, que ahora se llama Place du 9 Avril 1947. Es una plaza comercial donde acudían los habitantes rurales de los alrededores. En 1917 se construye el gran palacio del Mendub con sus jardines, la mezquita de Sidi Bou Abib  y el Cine Rif.

El Gran Zoco, recibe el nombre de Plaza 9 de Abril de 1947 debido a que en dicha fecha histórica, el sultán Mohammed Ben Youssef realizó un gran discurso en el que se reivindicaba por primera vez la independencia de Tánger y el fin del dominio francés.

En este gran zoco, está la calle Rue de la Liberté, que es donde está el Fondouk Chejra y el mercado de los telares. Merece la pena su visita (no es fácil de situar exactamente con Google Maps. Está cerca del hotel Minzah, que también deberíamos visitar).
También hay una enorme cestería donde se puede comprar algo que nos guste.

La ciudad nueva

Vamos a la “ciudad nueva”, construida durante la época internacional. El 18 de diciembre de 1923 se abrió la era de la ciudad internacional de Tánger. Ese día se firmó el tratado del “Estatuto de la Zona Internacional de Tánger”, experiencia única en la Historia, en la que la administración de una ciudad se realizaría por varios países. Los efectos del tratado duraron hasta el 20 de octubre de 1956. La mayoría de los edificios no son visitables, al tener usos no turísticos o estar mal conservados. Buscaremos el Palacio del Minzha, en la calle de la Libertad, antiguo palacio y hoy hotel de lujo, donde destacan su patio y el jardín.

Seguimos bajando y llegamos a la plaza de Francia, con el Consulado de Francia y la sala de exposiciones Delacroix. En 1832, se crea la primera embajada de Francia, dirigida por el Conde de Mornay. Tras el conde, fue el pintor Eugène Delacroix cuyas pinturas orientalistas se convirtieron en una referencia en Europa. Tendremos el Café Paris, donde intelectuales como Jean Genet se sentaban en sus mesas.

Barrio de San Francisco

Ahora vamos a empezar a dar la vuelta y vamos a coger la avenida de Bélgica, desde la plaza de Francia. Llegaremos hasta la mezquita de Mohamed V y el santuario del patrón de la ciudad, Sidi Bou Arraquia, en la calle Hassan II, junto al antiguo cementerio, donde se celebra un importante moussem o romería. También tenemos la catedral española, obra modernista de 1956, y junto a ella la Misión franciscana. En su interior tenemos claustros y la tumba del Padre Lerchundi, prefecto católico de Marruecos a finales del siglo XIX, embajador, arabista, fundador de varias misiones cristianas en la costa Atlántica y de una importante obra social en la ciudad.

En la zona del antiguo Hospital Español está la Fundación cultural padre Lerchundi. Como curiosidad, cercano al consulado español, hay un monasterio carmelita, donde fabrican dulces muy ricos, y una misión de las Adoratrices. Vamos a seguir subiendo la Avenue Hassan II y vamos a cruzarnos con el Palacio de Moulay Hafid, antigua residencia de este sultán, posterior casa de Italia, construido en 1914, uno de los monumentos históricos más importantes de la ciudad, hoy centro cultural.

Barrio del Marshan

Ya estamos llegando a la zona de la meseta del Marshan, una de las mejor situada de la ciudad por las vistas al Estrecho. Terminando la avenida de Hassan II, nos encontramos a la derecha el estadio de fútbol, donde se jugará la final de la Supercopa de España. En el centro de una gran explanada, y a la izquierda, los jardines del Marshan, que bajan hacia el mar; con el palacio Real, rodeados de antiguos palacetes, entre ellos el Palacio del Mendoub, embajador del sultán, posterior casa del millonario americano Forbes y museo de miniaturas militares. Pero antes, vamos a coger hacia la derecha, para ver el Café Hafa, sobre el mar y con vistas al Estrecho de Gibraltar, mítico lugar de encuentro de intelectuales. También pasaremos por el Dar el Hana, antiguo consulado de Portugal, hoy centro de minusválidos.


Volvemos por el mismo camino que veníamos y ahora sí vamos por los jardines para llegar hasta el Palacio de Menebhi, neo árabe, de 1904. Cuenta con un elegante pabellón inglés que tiene vistas al Estrecho de Gibraltar.
Por esta zona también hay más cosillas, pero hay que tener tiempo para poder verlas con detenimiento. También hay algo por la zona de la playa y el puerto, pero bastante alejado de nuestro hotel y para caminar sería un pateo enorme, por lo que en un día es bastante difícil visitar. Así que ya podemos volver a nuestro hotel o disfrutar de las vistas por esta zona, o seguir paseando, o volver a donde nos haya gustado mucho estar…

Hasta aquí fue nuestra visita, que dio mucho de sí, aunque estuvimos muy poco tiempo. Recomiendo completamente este viaje, de hecho, estoy deseando volver para visitar la ciudad con más tranquilidad y más detalladamente. Hay muchísimas cosas más que ver en Tánger, pero nosotros por el tiempo y el problema que tuvimos con el ferry, no pudimos verlas.

A continuación, os pongo unos vídeos de nuestra visita, para que veais lo colorida que es la ciudad y lo bonito que es perderse por esos callejones... ¡con un guía, claro! Espero que os haya gustado y visitéis pronto la ciudad de Tánger.

Vista de la Medina desde la habitación del hotel:




Visita al mercado del Petit Soco:



Paseo por las calles de la Medina:

Gracias, AD Nervión y CD Ant. Puerta

Hay gente que cuando se despide de un club siempre recuerda las tardes de sufrimiento, de lucha, hace mención al barro, a la lluvia, a las derrotas... y después se habla del triunfo de haber aprendido, de la gente que ha conocido, etc. Hay una especie de esquema a seguir. Y como ya no es la primera despedida que escribo -llevo más despedidas que Curro Romero-, creo que tengo que ser un poco más original y no rellenar ese "formulario" de despedida.

Hace unos años tuve que dejar los banquillos por un saltito profesional por el que aposté. Y no me equivoqué. Empecé una nueva etapa en el trabajo; y en el fútbol base conocí otra dimensión: la Secretaría Técnica o Coordinación.

En estos dos años y medio, casi tres, en la coordinación de fútbol 7 en Nervión -al principio como Director de Metodología y al final haciendo de ojeador, prácticamente-, mi trabajo siempre estuvo enfocado a la formación, a la búsqueda de los mejores, tanto entrenadores como jugadores, y al crear una base sólida y competente que alimentara al club desde lo más bajo, poniendo los cimientos y pilares -por tanto la parte más importante y fundamental del futuro de un club- para construir un gran Nervión, que en fútbol 11, donde realmente se debe buscar el éxito en la competición, recoja el fruto de tanto trabajo y esfuerzo por parte de todos los que componemos la Dirección Técnica.

Agradecer enormemente la experiencia al Coordinador General, Juani, quien delegó y confió plenamente en mí desde que llegué al cargo; y quien incluso ya había preparado un excepcional plan estratégico para el año que viene, al que debo decirle que no, por dar un nuevo salto profesional en la empresa en la que trabajo, y otro familiar, con mi mujer y mi proyecto de futuro. Espero que recoja los premios y resultados que se merece, por su dedicación y su pasión por el club. También tengo que agradecer -y pedir disculpas de paso- a los entrenadores, por su enorme paciencia conmigo y mis decisiones tan "incómodas" a veces. Son la llave principal de un proyecto como el que queríamos implantar en el club y es fundamental una comunicación fluida e intensa como hemos tenido cada semana. Gracias, místers!

Así pues, si volvéis a verme por un campo de fútbol base, un IMD de estos del ayuntamiento, será con una lata de Coca-Cola, un paquete de pipas o unos chicharrones del mercado del Cerro. Si me veis, no disimuléis, saludad e invitadme a algo. Estaré criticando al míster, a la Directiva y a quien haga falta, me estoy haciendo mayor.

Un abrazo muy fuerte a todo el AD Nervión y CD Antonio Puerta. Pero sobre todo, a los chavales, a los que me miraban fijamente con sus ojitos de empezar a conocer el mundo, mientras que hablábamos en esas bonitas y curiosas charlas de Antonio Puerta, de ser futbolistas y de ser grandes amigos. Son cosas que no olvidaré en la vida.

¡Gracias y hasta la vista!

Alex González.


El Diario de Anne Frank

Lo primero que tengo que decir es que cuando vi que el diario empezaba en 1942 y que la niña era más repipi que una de las que salen en el programa del Juan y Medio, me puse como loco por confirmar la fecha de rendición de los alemanes y pensar "espero que la jipa esta no me ralle tres años y pico enteros día a día con cursiladas".

Pues no. Por desgracia, la chica fue descubierta en verano de 1944 y murió en la primavera de 1945 a causa del tifus, en un campo de concentración. La historia es cruel, es dura, pero el relato de esta niña, desde sus 13 años hasta sus 15, es el relato de una adolescente llena de vida, de esperanza y con ilusiones. Es bastante optimista, aunque la situación fuera del escondite no es nada agradable.


Sí, es una mijita repelente escribiendo para la edad que tiene. Muestra una madurez excesiva y plantea unas reflexiones que ahora mismo no se haría ni gente de 50 años. Es cierto que en la traducción pueden perderse muchos matices infantiles o juveniles, pero la esencia, el mensaje, se mantiene y es bastante curioso lo pedante que era la chica pero lo claras que tenía sus ideas (muy modernas para la época, dicho sea de paso).
Me ha parecido brutal la naturalidad con la que trata esa persecución a los judíos; cómo con su fe se mantiene fuerte y considera que en algún momento Dios premiará a los judíos. Algo que también me llama mucho la atención es ese poco cariño que muestra por su madre. Aunque muy bien argumentado, con mucha pedantería como ya he dicho, creo que no es más que la relación que muchas niñas tienen hoy día en la adolescencia con sus madres (o niños con sus padres y todas las combinaciones posibles dentro del núcleo familiar...). No considera a su madre un ejemplo a seguir y su madre no considera que deba forzarla en una educación estricta. Es muy curiosa la relación entre ellas. Con el padre tiene una relación mucho más agradable, aunque no sé yo si como es el que ha publicado el libro cuando terminó la guerra, le dijo al editor "oye, arréglame esto, que mi mujer está muerta, pero a mí que no me deje muy mal la niña...".

Bueno, bromas aparte ("fueraparte" que se dice ahora), creo que el libro es un auténtico examen psicológico del encierro de estas 8 personas -la familia de Anne está con otra familia más en una pequeña casa "escondida" detrás de una oficina industrial-. Si la niña no ha exagerado mucho la relación con los otros habitantes de la casa y ha sido más o menos fiel a la personalidad de cada uno de ellos, creo que es interesante estudiar cómo se comportan, qué perfiles son más propensos a causar desgracias en la sociedad y qué perfiles pueden ayudar más en situaciones críticas como las que viven estos personajes. Personajes que en este caso son reales y, por desgracia, víctimas de la Guerra Mundial y del nazismo. Cualquier millenial modernito podría pensar -yo mismo lo hice- que era prácticamente como un Gran Hermano. Y aunque al principio pueda sonar hasta soez tal afirmación, creo que ese supuesto estudio psicológico del que hablaban en las primeras ediciones del concurso (ahora ya no disimulan y lo echan por el guarreo de los concursantes) es precisamente observar los comportamientos que también adquieren estos 8 escondidos judíos. La situación no es la misma, evidentemente, y hay que frivolizar demasiado para comparar, pero supongo que me entenderán a lo que me refiero.
Se retrata perfectamente a la vanidosa que, pese a saberse en las circunstancias en las que se encuentra, prefiere el "antes muerta que sencilla". Se retrata también el que no es capaz de mantener una relación social con ningún habitante de la casa, pese a los intentos del resto por insertarlo felizmente y de manera respetuosa en los quehaceres del grupo. Y se retrata, y creo que esto es lo mejor del diario, cómo en las situaciones extremas de pánico, de miedo, de incertidumbre sobre lo que está pasando en el exterior, a todos los habitantes de la casa se les olvida su antiguo status social, olvidan lo que poseen, sólo piensan o sólo actúan según su instinto de supervivencia; se ven obligados a actuar de una manera en la que nunca hubiesen sido capaces de actuar en condiciones normales; por ejemplo, pasando por alto cualquier escrúpulo de higiene o cuidado de aseo, o abrazando al compañero más cercano, independientemente de las riñas que haya tenido con él recientemente o cualquier "rencilla" pendiente.

En fin, es un libro para leer pero con mucho detenimiento, sin querer saber el principio y el final, puesto que ya se conocen, aunque sea mínimamente. Lo interesante del libro es cómo se va desarrollando ese núcleo social, esas relaciones entre los ocho escondidos.

Cuando lo terminé, me entraron ganas de ver La Lista de Schindler, para mí, la mejor película de la Segunda Guerra Mundial. Y comprarme el cómic de "Maus", un cómic realizado con el relato de un superviviente a un campo de concentración nazi y tío del autor. Pero eso será más adelante... Porque el próximo libro del que hablaremos será "La Ciudad", de Manuel Chaves Nogales. 



Guía "exprés" de Múnich


Bueno, pues nuestra siguiente guía es ¡en Múnich!

Por si no me conocéis en twitter o no habéis leído mis tonterías habituales en redes sociales, fui a Múnich recientemente acompañando a mi equipo de fútbol, el Sevilla FC, con mi padre y mi hermana, en una visita "exprés", entresemana, por los cuartos de final de la UEFA Champions League. La experiencia fue maravillosa, porque pudimos disfrutar de una ciudad muy agradable durante un día y medio que estuvimos en Alemania, en el mes de abril. Por eso, nuestra visita es un poco especial, porque teníamos una cita importantísima por la tarde y eso condicionaba mucho la visita de la ciudad. En cualquier caso, os damos unos puntos claves que no pueden perderse de la ciudad monegasca:

Para empezar, toda ruta o paseo en Múnich debe comenzar en la Marienplatz, la plaza de María –a la que podemos llegar de muchas maneras, entre ellas la más común, el metro, que tiene la parada llamada "Marienplatz station"–. Las 10'30 o las 11 de la mañana sería una hora muy buena para empezar a pasear.


En Marienplatz encontramos algunos de los principales monumentos de la ciudad, como elneogótico Neues Rathaus o su antecesor, el Altes Rathaus. Ambos son reconstrucciones de losoriginales, destruidos en la II Guerra Mundial. En medio mismo de la plaza, la Columna de María, con su escultura de la Virgen María bañada en oro.

Vista la plaza en unos minutos –puede que hayamos incluso coincidido con el “carrillón” de las horas en punto–, seguimos en dirección a la iglesia de San Pedro, Alter Peter, a la que llegamos en unos metros por la calle de Rindermarkt (es la bocacalle en la que está el Deutsche Bank). La torre de esta iglesia ofrece un mirador con espectaculares vistas. No cabe menospreciar tampoco el  impresionante interior barroco.

Seguimos en busca de la comercial Sendlinger Strasse, con la idea de alcanzar la pequeña iglesia  rococó del Altstadt muniqués, la Asamkirche. Vamos bajando la Rindermarkt hasta una especie de plazoleta, y giramos un poco para coger la calle tan comercial. Al final, estará la iglesia que habría  que ver. Es verdaderamente impresionante por dentro. Nos pareció espectacular. Evidentemente muy "recargada", pero está chula.
 Regresamos sobre nuestros pasos para torcer a la derecha por la Hermann-Sack- Straße. Salimos a Oberanger y subimos hasta el Munchner Stadtmuseum, donde volveremos a girar a la derecha, para subir por Rosental. Este giro nos conduce al mercado central, Viktualienmarkt, no sin antes pasar por delante de la Nueva Sinagoga, el Museo de la Ciudad y el elegante mercado gourmet de Schrannenhalle.

Sobre Viktualienmarkt, bien vale un paseo descubriendo tiendecillas de todo tipo. Había de quesos -impresionantemente ricos, aunque algo caros-, de especias, de pescados y mariscos, de embutidos -también espectaculares-, etc. Si el  tiempo acompaña, puede ser buen lugar para tomar una cerveza en su biergarten.

Pueden ser alrededor de las 12’30 de la mañana. Tras desayunar una weisswurst y una cerveza de trigo en el biergarten de Viktualienmarkt, o bien en una cervecería de la zona –como puede ser la Weisses Bräuhaus o Beim Sedlmayr–, ahora vamos por la calle Tal en busca de la Isartor. La última cervecería que hemos nombrado nos coge de camino. Y en Isartor es donde estaba el plato que le habían dicho a mi padre como recomendación, una especie de "sanjacobo" gigante con el que uno se quedaba más que despachado... Podemos comerlo YA, o esperar a después, depende de vuestras ansias carnívoras... Tenemos que coger por Westenriederstraße, saliendo del mercadillo por enfrente “de donde veníamos”, es decir, como si nos hubiéramos cruzado el mercadillo simplemente.

Después de ver “la puerta”, la Isartor, una de las tres que quedan del antiguo recinto amurallado, giramos a la izquierda (o derecha por donde veníamos) y entramos en la Marienstrasse. A la altura del lujoso hotel Mandarin Oriental la calle cambia de nombre en honor a nuestra siguiente parada. Es la Bräustrasse, que nos conduce directos a la Hofbräuhaus (HB).
En la Hofbräuhaus am Platzl podemos repostar en caso de no haberlo hecho con anterioridad. A mediodía, la cervecería más famosa de Múnich se presenta tranquila, algo totalmente diferente a lo que en realidad es: un local por el que pasan casi millón y medio de clientes al año, en el que caben 5.000 personas juntas. Aunque no paremos a tomar nada, se recomienda recorrerla de abajo a arriba, incluyendo la sala de conciertos en la segunda planta.


Una vez fuera, giramos a la derecha según veníamos, en la esquina que hacía el edificio que hemos visitado. Llegaremos a una plaza, la cruzaremos y cogeremos por la calle de la izquierda. Nuestro camino sigue hacia el antiguo palacio real –Alter Hof– por la Pfisterstrasse. Este palacio Real se puede cruzar y, de hecho, tenemos que salir por la salida de la derecha, según la que habíamos entrado, la Dienerstraße. Y avanzar todo recto hasta la plaza de Maximiliano José, donde encontramos la sede de la Ópera y el Palacio Real, la Residenz.

Ya será la 1 y media de la tarde, creo. Nos dio pena, pero con tan poco tiempo no fue posible entrar a la Residencia, ni tampoco callejear demasiado por la lujosa Maximilianstrasse, tenemos que conformarnos con hacerlo por la Residenzstrasse hasta alcanzar Odeonsplatz. Aquí encontramos la Fedlherrnhalle, la iglesia de San Cayetano y la Theatinerkirche.

La ruta sigue por la Theatinerstrasse, como “rodeando” la esquina por donde veníamos ycogiendo su paralela, hasta la galería comercial de Fünf Höfe. Si la cruzamos por el interior, através de la calle principal, llegamos a la plaza de la catedral. La Frauenkirche, aunque tambiénreconstruida, exige unos minutillos y un paseo por sus naves de estilo gótico. A pesar de estar encajonada entre edificios altos, no hay que restar importancia y altura a esta catedral, con capacidad para veinte mil feligreses. Es uno de los iconos principales a nivel local.

No muy lejos de allí, remontando la Kaufingerstrasse, es interesante pasarse también por el gran templo renacentista muniqués: la iglesia de San Miguel. A una fachada preciosa, sumamos un interior no menos atractivo, con su bóveda de cañón y las tumbas de algunos reyes y gobernantes bávaros.

Serán las 2 de la tarde, ya largas. Es hora de comer. Volvemos a por una salchicha a un puesto de Viktualienmarkt; comer una pizza en los céntricos l’Osteria, Ocui, Oh Julia o Grano; o bien sentarse en una cervecería junto a la catedral, para los turistas gastronómicos. Como veamos.

Si queremos volver al mercadillo (que tiene toa la pintaca de que sí y es lo que recomiendo), sólo tenemos que cruzar la plaza de la catedral, giramos a la izquierda y llegaremos a nuestro punto de partida de por la mañana. El mercadillo estaba muy cerca de allí.

Tras la comida, que será sobre las 15 ó 16, nosotros ya tuvimos que calcular el desplazamiento al estadio (está muy lejos y necesita bastante tiempo de antelación para llegar), así que ya tampoco es plan de dar muchos más pateos, ni alejarnos de estaciones que nos lleven al partido.
A continuación, vamos a dar las recomendaciones por si se va al estadio. Después pondré otra ruta alternativa por si no nos interesa el tema futbolero:

A las 19, sí o sí, debíamos tirar para el estadio. Desde la plaza de María, sólo tenemos quecoger la línea azul U6 en dirección a Fröttmaning y bajarnos a las 11 paradas (alrededor de un cuarto de hora, es la última) y continuar otro cuartito de hora andando… el estadio se debe ver. VAMOS, ES QUE SE VE.


Si no vamos al estadio:
Vamos a visitar el Englischer Garten a través de Odeonsplatz –o bien en metro o bien desandando el tramo final de la mañana–. Primero cruzamos el Hofgarten y luego pasamos por delante de la Haus der Kunst. Lo mejor, a mi modo de ver, es no entrar en el Jardín Inglés por el primer camino, sino caminar por Prinzregentenstrasse junto al parque hasta alcanzar la zona de la ola de surf. Un pequeño detalle que merece una fotografía.

Ahora sí, momento de entrar en el Englischer Garten, el inmenso jardín metropolitano en el que podemos pasear junto al Eisbach o visitar pequeños monumentos como la Torre China.

Una vez visto el Jardín Inglés, podemos salir por la Giselastrasse. Esto es, la parte baja del barrio de Schwabing donde encontramos preciosos palacetes modernistas. No sé qué tiempo estarás en la ciudad, pero mi consejo si vas poco tiempo es tomar la línea U3 de metro en dirección Moosach y llegas directamente al complejo de BMW y el Parque Olímpico, que me lo recomendaron bastante, pero por el tema del partido, tuvimos que desecharlo... Llegaríamos casi a la hora de cierre, si hemos seguido esta ruta, pero puedes planearte una visita, si vas a estar más tiempo en la ciudad.

Saliendo de BMW, simplemente hay que cruzar el puente peatonal sobre la autovía para entrar en el parque olímpico. Es el parque construido para los Juegos Olímpicos de 1972, donde podremos disfrutar de una sofisticada arquitectura en un ambiente de calma total. Los que no se cansen y sean más "fatiga", como yo, pueden encontrar unas maravillos vistas de toda la ciudad desde lo alto de Olympiaberg, o bien desde la Olympiaturm. Uno tiene que pagar entrada y el otro es gratuito. Ya ustedes eligen.

Pues hasta aquí la guía de Múnich. Es una visita muy exprés y con las recomendaciones más importantes que me habían hecho compañeros de trabajo que estuvieron allí, algunos amigos que había visitado la ciudad y otros blogs que andan sueltos por la red, como el mío. Yo me he encargado de reunirlos junto con mi experiencia, que fue espectacular, dicho sea de paso. Y os pongo un vídeo sobre aquél desplazamiento en el pasado mes de abril.

Espero que os guste la ciudad y os haya servido este artículo, hecho con cariño, como siempre ;)


Green Village... ¡la ruta que nos faltaba!


OJO!! Este post hace mucho tiempo que lo tengo en "borradores", pero escribiendo sobre el Diario de Anne Frank, me he dado cuenta ¡¡que no lo había publicado!! Así que lo pongo hoy lunes por aquí y lo conecto con los otros enlaces de la guía de Nueva York, por si no sabéis de qué va el tema.

Parte I.
Parte II.
Parte III.
Parte IV.


Y esta es la parte V!! Como siempre aviso, es interesante tener un mapa delante para comprender el camino que estamos haciendo o el maravilloso Google Maps, que te salva de cualquier apuro geográfico...

Vamos a cambiar de barrio, después de haber leído los cuatro artículos anteriores... Continuaremos por Broadway hacia arriba, pasando otro Victoria Secret y la galería Juno. Llegaremos hasta Bleecker Street.
Nos encontramos ya en Greenwich Village, el barrio bohemio de Nueva York.

Giramos a la izquierda en Bleecker St. hasta MacDougal Street, tendremos que cruzar unos jardines, además de 3 ó 4 calles que cruzan perpendicularmente por donde vamos. Ahora nos encontramos con el Café Figaro. Vamos a continuar por Bleecker St. Llegamos a un cruce raro, en el que la calle sigue a 120 grados. No es que haga mucho calor, es que tiene forma de puntilla mal golpeá. Cerca de la 7th está John´s (278 Bleecker Street), el restaurante italiano donde dicen que suele ir Woody Allen.

Pero nosotros vamos a coger hacia abajo, es decir, en el cruce o bifurcación, que es la 6th avenida, vamos a coger por la izquierda, por Downing Street, hasta la 7ª avenida (primero se llega a Varick St.) y giramos a la derecha para seguir hacia arriba, ahora sí.

Vamos a adentrarnos en el Village elegante. Al llegar a Bedford St. gira a tu izquierda, es decir, en la bifurcación o cruce, a la izquierda. Tras un bloque de casas se encuentra Commerce Street, un callejón en el cual, al fondo, se encuentra un edificio de ladrillo rojo que se trata del Cherry Lane Theatre, uno de los teatros más antiguos de la ciudad, fundado por Edna St. Vincent Millay junto con otros artistas de teatro.

Regresamos a Bedford St. para continuar hasta Christopher Street, donde termina precisamente Bedford St. Antes, en Grove St., entre la 7ª avenida y Hudson Street, está uno de los edificios de estilo federal más representativo, el Grove Court. En el cruce con Grove Street, a nuestra derecha, tenemos el edificio que sirvió para los exteriores de los apartamentos de la serie Friends.

Cruzamos Grove St. y, de nuevo a nuestra derecha, hay un edificio que llama la atención por su originalidad, el Twin Peaks, en el 102 de Bedford St. Pero no tiene nada que ver con la serie...

Al llegar a Christopher Street giramos a la derecha para seguir hacia el Este. Nos encontramos en la mítica calle de la comunidad gay.

En Bleecker St, subiendo desde Cristopher St, en el 401, está Magnolia Bakery, pateillo creo yo… pero como a mi novia le gusta “Sexo en Nueva York”, pues fuimos. Es donde se reúnen las protagonistas de la cultísima y respetable serie de la HBO.


Al llegar al cruce con la 7ª avenida y la calle 4ª, estamos en Sheridan Square. A pocos metros al Este, en Christopher St., nos encontramos con el bar Stonewall, el lugar de la revolución homosexual.
Seguimos hasta el cruce de Greenwich Avenue, donde se encuentra un edificio rojo con una torre y reloj. Se trata de la Jefferson Market Library. Estamos supuestamente en el Jefferson Market Garden.
Esto ya es un pateo, pero por lo mismo de antes, lo de la serie de Sara Jessica Parker, a cierta niñita le merece la pena. Giramos a la izquierda para continuar por Greenwich Avenue con dirección al Meatpacking District: acotada por las Calles 12 y 14, entre la Séptima Avenida y el río Hudson. Uno de los escenarios favoritos de las protagonistas de la serie televisiva Sexo en Nueva York.

Lo que vamos a hacer ahora es que vamos a coger Greenwich hasta el cruce con la 7th avenida, giramos y subimos por ésta, paseando por el barrio ese dichoso. Al llegar a la 14th, giramos a la derecha, y bajamos hasta llegar a la 5th. Avenida
Sigue hasta la 5ª avenida y gira a la derecha, para tomar un respiro al principio de la avenida, en el Washington Square Park, unos diez minutos de paseo.

Entramos por el Washington Arch, el arco de mármol que conmemora el centenario de la proclamación como presidente de George Washington. Este parque se encuentra siempre animado; por las mañanas por los estudiantes de la New York University, que está cruzando del parque, y por las tardes por artistas en general que toman la fuente como escenario. 
Para cenar, tenemos el Tim Ho Wan, 85 4th Av. Donde ponen los mejores "dumplings" del mundo y una maravillosa carta de comida asiática. Lo que hacemos es que volvemos a la entrada del parque y subimos por la 5th avenida hasta la 10th, giramos a la derecha y bajamos hasta el cruce con la 4th avenida.
Alrededor del Washington Square Park no hay restaurantes baratos para reponer fuerzas, aunque siempre se podrá recurrir al McDonalds de Minetta Lane. Pero si quieres degustar buenos platos, nos recomendaron el Minetta Tavern, en MacDougal St. con Minetta Lane. Más económico, pero algo alejado, está el restaurante español Spain, en la calle 13, entre las avenidas 6ª y 7ª.
Si hemos decidido terminar el día en este barrio, podríamos hacerlo con una buena actuación de jazz en el Blue Note en W. 3th St., entre MacDougal St, y 6ª avenida. Aunque el mejor club de jazz de la isla es el Village Vanguard, en la 7ª avenida entre la calle 11 y Perry St.
Nosotros lo que hicimos realmente fue cenar en el Café Habana, del que habíamos hablado en el tercer post del viaje. Parte III.

Para volver, cogeríamos el metro D y haríamos transbordo con otra línea que nos interese. La estación está en la esquina derecha opuesta a por donde entramos, por el arco.

Ahora sí, hemos terminado con todos los barrios y paseos posibles en esta gran ciudad. Pero, como ya dijimos, Nueva York tiene miiiiiiles de combinaciones posibles para conocerla y... ¡nunca tendrás suficiente!